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interventions, mural, painting

Una rama rota, una impronta en el suelo hablan al ojo experto infantil, que no se limita a lo que todos ven, sino que especula. Aquí hay algo, aquí se oculta algo en medio de la normal, banal cotidianeidad: “algo se mueve” .

Erns Bloch [ Rastros. Nueva edición ampliada] Berlín, Frankfurt am Main 1957.

La necesidad de dejar huella, de marcar por dónde pasamos, asegura nuestra permanen- cia . El rastro nos indica que otro ser han estado ahi y por lo tanto nos invita a actuar de la misma manera, a repetir comportamientos.

En algunos casos el rastro se convierte en algo tan cotidiano que resulta invisible. Es el caso de los chicles, que decoran nuestras ciudades en forma de pequeñas huellas con diferentes formas y contretamente en las aceras cercanas a los colegios, tiendas de golosinas, centros de ocio, calles céntricas etc.

Un acto que aparentemente se tapa con nuestras pisadas pero que permanece como un firma- mento de estrellas aleatorias que desaparecen a medida que nos alejamos hacia lugares menos transitados, desaparece EL RASTRO INVOLUNTARIO.